Miércoles, 23 de septiembre de
2026
¿Cómo están ustedes?
Supongo que con los nervios típicos de cada
previa de la anglogaliciacup.
Y es que, en nada, menos de 20 días, nos
encontraremos con la XX.
Yo, lo cierto es que estoy muy tranquilo. El grado
que te da ser veterano es este chorromoco, hace que me tome las cosas con más calma.
Si antes necesitaba meses de dura preparación física
y mental, ahora que ya tengo mi lugar establecido en el management de La Causa
(MAIN así me lo permita), la preparación va enfocada en lo que yo pueda
aportar.
En el terreno de juego, clase a raudales y,
cuando la chavalada haga su papel de imponerse físicamente y vayamos ganando
por más de cinco, salir y poner ese poso de tranquilidad y pausa en el juego,
siempre intentando no sufrir una rotura importante o incluso un infarto.
Fuera de la cancha, celebrar la victoria,
acabando con toda la cerveza que se interponga en mi camino y dándole banano a
todas esas groupies y satélites que se acerquen a la fiesta posterior a la
victoria, y quieran ser agraciadas con los cariños de sus héroes de negro.
Siempre y cuando la juventud deje algo libre claro.
Resumiendo, que una vez tuve claro que entrenar
a futbol no me hace falta, porque pueden pasar años y años, pero la calidad no
se pierde y aprovechando que a principios de septiembre me hice unas
analíticas, y el médico me dijo:
-porquiño- tienes más estrellas rojas que un
desfile de la victoria de Corea del Norte, o haces algo de cardio y fuerza o el
colesterol te va a salir por todos los poros de tu piel.
Así que, aprovechando la típica promoción de después
del verano, me apunte en un gimnasio.
40 pavos por hacer lo mismo que si fuese a la
vendimia o a cavar patacas, pero bueno, entre el acojone que me metió el médico
y que quería pillar algo de fuerza para la XX, allá que me anoté.
Primer día. Menudo lío de lugar, máquinas rarísimas
llenas de poleas, pantallas con luces, cosas que en mi vida había visto. Yo que
lo último que recordaba era el banco de ejercicios y el potro del colegio.
Bueno y todo chavalada joven, ellos con más bíceps
que ideas. Y ellas, que parecían todas sacadas de un catálogo de moda. Ni una
sola faneca, todo peixe bueno.
Y camaradas, sobre todo una morenocha, vaya pieza,
que bellezón, una diosa.
Estaba haciendo unos inventos raros con una
polea que daba gusto verla, para arriba, para bajo, para un lado para otro….
Y claro, que me dije, esta hoy prueba salchichón
gallego. Va saber lo que es un Porco y Bravo. Voy a romper el cabecero de la
cama, pero todo sea por la Causa.
Y allí fui yo, que mi última actividad física
consistía en levantar el mando a distancia de la tele para buscar el futbol, a
ponerme a su lado en la máquina más grande que había.
Una que tenía un cable y unas pesas de hierro.
Y mirando a la beldad de reojo, pensando mira
cómo te voy a levantar hoy nena, saqué el pasador de hierro que estaba en la
primera pesa y lo puse al final de todo, no en el nivel máximo, si no en uno siguiente
que ponía nivel “terminator”
Amigos, la máquina ni se movió, intenté un poco
más. Cara más roja que un tomate en una licuadora, los ojos que me salían de la
cara cómo cuando don cangrejo veía un billete de cien.
Dos segundos más y………….
La física es física, que le vamos a hacer. La
presión por algún tenía que salir.
PUUUMMM!!!!
Un trueno, una explosión nuclear, una declaración
de guerra. Posiblemente en un radio que alcanzaba hasta la frontera portuguesa,
todos los vecinos levantaron la vista al cielo pensando que venía treboada.
La música cesó de golpe, el monitor mirando
preocupado por si había reventado alguna tubería de gas.
Y lo peor no fue el ruido, no.
Aquello venía con regalo.
Dejó en la sala un cheiro tan bravo, que
parecía que alguien había olvidado un caldero al sol lleno de sardinas, desde
las fiestas de Santiaguiño do Burgo.
Un aroma de verdad…enxebre… de los que curan un
catarro.
Me levanté con toda la dignidad que me quedaba,
que lógicamente no era ninguna y abandoné el gimnasio para siempre.
Menos mal que no llevaba la camiseta negra.
Así que compañeros, os dejo el entrenamiento a
vosotros.
Y una última cosa
¡ FELIZ CUMPLEAÑOS PORCOBRAVADA ¡